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viernes, 10 de febrero de 2012

El Taronget

¡Ya ha llegado el viernes!

Esta tarde me toca guardia así que tengo que estar en el despacho, por eso aprovecho para escribir estas líneas.

Normalmente, al mediodía voy a comer a casa de mis padres pero hoy no me apetecía así que he quedado con una buena amiga para comer. Como trabajo todo el día buscábamos un sitio cercano y mis compañeros me recomendaron El Taronget (http://www.eltaronget.com/), un pequeño restaurante llevado por unos argentinos que hacen cocina italiana biológica.

El restaurante en cuestión está en el Pasaje de Luis Pellicer, número 24, 08036 Barcelona. Un poquito por debajo de la Diagonal y antes de llegar a la Plaza Francesc Macià.

Hemos elegido el menú de mediodía que cuesta 11-€, y en el que se ofrecen 3 primero y 3 segundos, postre y bebida. Mi amiga y yo hemos elegido lo mismo:

De primero, una ensalada de queso de cabra. Han tardado bastante en servirnos, sobre todo teniendo en cuenta que es un plato frío y que en el local hay apenas 7-8 mesas. La ensalada estaba compuesta por un mezclum (rúcula, escarola, lechuga, etc.), rodajas de manzana, queso rulo de cabra y una magnífica salsa de mostaza. Al ver tanta mostaza me he asustado un poco, pero al probarla… todas mis dudas se han disipado. ¡Riquísima! Le daba un toque muy especial a la ensalada. Os dejo una foto (la calidad no es muy estupenda, porque entre la luz y mi blackerry troncomóvil…).

De segundo hemos pedido un risotto de espárragos. Mis compañeros me dijeron que es lo que mejor preparan allí y me he lanzado. Han tardado una eternidad en servirnos, y la ración no era muy abundante, pero os aseguro que disfrutas cada grano de arroz. Estaba en su punto, ni muy hecho ni muy entero. Y el sabor… delicioso. Llevaba espárragos trigueros y tomates cherry troceados, el sabor era intenso pero sin robarle protagonismo al arroz. Me ha encantado.

Y de postre nos han ofrecido varias cosas: pudding, tarta, tiramisú (suplemento de 1€) y una copa con queso fresco, fresas y chocolate. ¿Ya sabéis que hemos pedido? Exacto, las fresas con queso y chocolate. Me ha parecido muy interesante el toque que le daba el queso, ya que tenía un toque amargo, pero combinado con la fruta y el chocolate con leche estaba genial.

Luego hemos pedido un té rojo que no tenía nada de especial porque era de estos que vienen en bolsita y saben a cartón mojado, pero bueno… podría haber sido peor.

El servicio como ya os he dicho es bastante mejorable (ya me habían advertido), son lentos, despistados y demasiado ruidosos, pero como mínimo no son los típicos camareros/cocineros súper estirados que te hacen sentir incómodo.

En resumen, ¿lo recomendaría? Yo creo que sí.

Se come bien, y no es caro. Eso sí, si no os gusta el menú no tenéis opción carta (a pesar de que según su página web sí la hay). A aquellos que les gusten los restaurantes “divinísimos” no creo que nos apasione el sitio, y a aquellos que les van las comidas copiosas tampoco. Pero si buscáis un sitio acogedor, ambiente casero y buena comida, ya sabéis donde tenéis que ir, ¡a El Taronget!
       Y ahora… voy a trabajar un poquito.




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